lunes, 17 de agosto de 2009

Cayó la dictadura, pero no el dictador

Cherquis Bialo cuando era gerente de TyC en una entrevista con Damián Rojo, hoy periodista de chismes. Revista Esto es el ascenso. Marzo 1993

Parte 1- Los medios y los periodistas mutantes
“Muchachos: ustedes tienen que agarrar esta oferta. Si no se mueren, están todos quebrados. La única que los puede salvar es la empresa”.
Salón de la AFA. Reunión de la mesa de la Primera B metropolitana. Algún lunes de marzo de 1993, mierda que pasaron los años. Más o menos éstas fueron las palabras que pronunció, con su verba y convicción acostumbrada, Ernesto Cherquis Bialo. El por entonces Gerente operativo de Torneos y Competencias consiguió con ese y otros argumentos, todos ellos humillantes, que los directivos de los clubes de la divisional aceptaran la televisación de un partido los domingos al mediodía por una míseras migajas. No le creas al hoy vocero de la democratización del fútbol. No le creas nada. Es un mercenario.
Pero no es el único que acomodó su discurso de acuerdo al patrón que le pagara su salario o a las variaciones en las posiciones de la patronal. Hay muchos otros que fueron antityc y que luego se maravillaron por el mundo de la televisación, cambiando de opinión de un día para otro. Fernando Niembro viró de fervoroso opositor al monopolio en Las voces del fútbol por Radio Libertad a acomodado sidonjulista con De una en La Red, e inventó con su socio Marcelo Araujo la Escuela Superior de Ciencias Deportivas, una empresa de nombre presuntuoso que se dedicó a fabricar en serie muñequitos aptos para la sumisión al poder: Gustavo López, Sebastián Vignolo o Juan Carlos Pasman, entre muchos otros; todos excelentes padres de familia, diría Nimo, pero al fin periodistas educados para ser funcionales al poder establecido. A Don Niembra se lo escucha nervioso por estos días.
De aquella reunión a la que asistimos con Fabio Cámera tengo un registro inolvidable en la memoria.
Fueron muchos años de pelear contra ese poder no sólo monopólico, sino dictatorial. Mientras la abrumadora mayoría de los periodistas deportivos estaban en la empresa o soñaban con estar ahí, otros pequeños grupetes no estuvimos porque lo elegimos así. Preferimos laburar de otra cosa antes que arrodillarnos o trabajar en otros medios afines colando notas piolas pero aceptando con resignación que había cuestiones de las que no se podía hablar.
Estas dos décadas de dictadura fueron pesadas. Toda dictadura que cae merece un festejo estruendoso y una o varias borracheras con amigos y familia. Este caso, de todas maneras, es peculiar, como siempre en el mundo del fútbol argentino: ha caído la dictadura pero no el dictador. Don Julio nos tiene a todos agarrados de los huevos, debemos admitirlo. No sólo atiende una de las principales franquicias del negocio del fútbol, sino que es el vicepresidente de la casa matriz. Desde allí se encarga de decirnos, cada vez que alguien intenta moverlo de su sillón vencido por el paso del tiempo, que la FIFA desafilia a las asociaciones intervenidas por sus Estados nacionales; es decir que lo que debería hacerse, que es sacarlo a patadas en el culo vía intervención estatal, no se puede llevar a cabo por esa extorsión: imaginate quién se haría cargo del costo político de que nos desafiliaran y nos impidiesen jugar un mundial, por ejemplo. Otra opción sería un levantamiento interno, pero los clubes, al menos por ahora, siguen atados económicamente a Viamonte como los pobres a sus punteros y no se ven Gámez o Chebel a la vista. Una tercera variante sería el tiranicidio…, pero es una broma; a ver si a alguno se le ocurre hacerlo y termino, como el perejil que soy, acusado de ser el autor intelectual.
No sé si habrá sido como publicó Noticias, que a Grondona lo apretaron desde el gobierno con sus simpáticas declaraciones juradas ante la AFIP para que le quitara el negocio a Torneos y Clarín. Es probable, suelen manejarse de esa manera.
Es difícil saber lo que viene lo que viene. Vamos a esperar una semana más para escribir sobre eso.
Lo único que quiero anticipar es que el gobierno tiene una oportunidad incomparable para, si quiere, redistribuir la riqueza en el fútbol reordenando el reparto del dinero recibido por la tele. Ahora, tomando el caso de la primera división, los más grandes reciben mucho más dinero que el resto. Cobran más porque tienen más hinchas y ganan más campeonatos; pero, veinte años después, para mí ya es al revés: son los que más hinchas tienen y ganan más campeonatos porque reciben más guita y arman mejores equipos. No parece que esto vaya a cambiar, tampoco nos ilusionemos con una revolución, porque estamos lejos de vivir una y en el 2001, cuando pudimos intentarla, nos asustamos tan sólo por pensarlo.
Volvamos con los medios, nuestros queridos y libertarios medios de comunicación. A mediados de 2000 el hoy gobernador de Chubut, Mario Das Neves, era diputado nacional. Desde su banca denunció a Julio Humberto Grondona por administración fraudulenta e infracción a la ley penal tributaria. Un notición: uno de los tipos más poderosos del país acusado por delitos graves. La denuncia la hacía un diputado nacional. Había un testigo clave –Raúl Cortés, que fue chofer y cadete para entregas sucias de Torneos y Competencias- que aportó datos por los menos interesantes. Y un juez federal, Juan José Mahdjoubian, que tomó la causa. Casi nadie lo publicó. Sólo Víctor Hugo Morales y César Francis; Gonzalo Bonadeo, desde el corazón del imperio, un aplauso para él; Marcelo Larraquy; Ezequiel Fernández Moores; Gustavo Veiga; y, desde la revista El Tablón, Diego Hernández, Daniel Mames y yo. Nadie más desde los medios masivos, aunque sí algunos otros desde medios alternativos. Estoy seguro de algo: Clarín no dijo nada. Por el contrario, y como ya había sucedido con el ex juez Roberto Marquevich, quién osó detener a Ernestina Herrera de Noble por la causa de sus hijos Felipe y Marcela y terminó destituido, Mahdjubian corrió la misma suerte tras una investigación de Telenoche, el programa justiciero del grupo. No digo que las causas de las destituciones fueran inventadas; pero lo llamativo es, que si un juez incomoda al poder, termina siendo desplazado de su cargo por razones que, seguramente, podrían hacer caer a otros jueces, que como no se meten con ningún poderoso, siguen ahí, en sus juzgados.
Hoy, enfrentado al gobierno y traicionado por Don Julio, Clarín escribe a favor de la democratización en la AFA.
Hay que estar preparado para que ocurra, en el fútbol postorneos, un reacomodamiento de los periodistas del poder similar al que se dio tras la caída del menemismo. Asistiremos al reciclamiento de muchos que no sólo callaron durante estos años de estafa mayúscula, sino que vivieron de ese poder corrupto. Van a saludar emocionados al nuevo orden, que podrá ser mejor o quizá otra estafa contra la cual habremos de pelear, pero ellos se presentarán como defensores de la libertad y del fútbol para todos. Es más, dirán para todos y todas, que suena más lindo e inclusivo. Los que nacimos antes que google y nos mantuvimos firmes en la denuncia permanente contra el negocio espurio, tenemos la obligación de recordar quién es quién. Y, también, tenemos derecho a estar desbordados por la felicidad. Levanto la copa, entonces, para brindar por la caída. Y por un deseo: que lo que venga no sea la misma mierda con distinto olor.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustó la nota, pero es demasiado escèptica, propia del izquierdismo infantil y el gorilismo que algunas líneas trasuntan. Es como decir, enamorarse es lindo, tener un hijo es lindo, pero sabés, todos vamos a morir. Es como la oposición K. Siempre corre el arco. Bueno, los K arrinconaron a Clarinete (ojo, que puede haber venganza terrible, sólo lo arrinconaron). Resulta que ahora no es suficiente porque falta don Julio. Recordemos que antes de los K había don Julio y también Clarinete. Como en todas las cosas. Este es un logro kirchnerista más. Y un renglón más que sólo pocos recordaremos en poco tiempo, cuando ya no estén donde están. Y quizás no esté tampoco Don Julio, que será tumbado por Clarinete, que sí va a estar, para complacer a su gataflorista clientela de clasemierda. Igual me gustó la nota.
Enrique Martín

SergioL dijo...

Fernando, yo también lo publiqué, hablé de eso, pero tengo un problema: no estoy en ninguno de los dos monopolios: ni en el de TyC-Clarín, ni en el que enarbolan los "progresistas" de bandera. Pero Víctor Hugo puede dar fe. Tengo un libro que se llama "El deporte de informar" (Paidós, 2002), que tiene decenas de comentarios en toda América Latina, pero en la Argentina pocos...uno largo, sí, en La Nación, de Orlando Barone, y muchos de Victor Hugo Morales, por Continental. Allí se habla de lo mismo que vos decís, y con un enfoque parecido. Pero no pertenezco a ningún grupo, me pertenezco sólo a mí. Un abrazo.

la retaguardia dijo...

Enrique: me gustó tu comentario, pero es más escéptico que mi nota. Volvé a leer las dos cosas y decime si no es así. No fue la intención de mis líneas invalidar la decisión del gobierno porque no cayó Grondona; de hecho levanto mi copa por la ruptura otra vez si es necesario. Digo más: si lo que viniese fuera una mierda parecida (con apuestas que apestan incluídas según parece), igual estaría a favor de romper con el contrato. Así que, supongo, hubo un malentendido.

Sergio: seguramente faltaron muchos periodistas como vos en la lista. Intenté citar a los que lo hicieron desde medios masivos. Disculpá que no recuerde si en ese momento vos laburabas en uno, pero supongo que no, conociendo bastante tu trayectoria. A esos nombres agregué los nuestros (los del El Tablón) por autobombo creo, jaja. Y sé que olvidé a muchos más que lo hicieron de manera totalmente independiente. Creo que integrás ese grupo. Es justo que lo recuerdes de todas maneras. Y si alguien más se agrega a la lista, bienvenido.
Igualmente estemos preparados para que otros que nunca dijeron nada empiecen a decir que siempre pelearon contra los grupos de poder.
Abrazos
Tebele

SergioL dijo...

Fernando, todo bien, sólo quería agregarme en la lista de los que sí dijimos lo que había que decir en los momentos en que muchos no hablaban, presos del sistema del que formaron parte.

Un abrazo
SergioL

Tebele dijo...

Totalmente. Por eso era sin ironía. Creo que habría que hacer una lista de verdad, para que los que se quieran desteicezar no puedan.

Abrazo fuerte y gracias.
Tebele